05 febrero 2010

Intrucciones para un secador


Hay dos tipos de formas de decir que no se sabe alguna cosa. La primera es decirlo claramente:
-Mira tío, no sé de qué coño me estás hablando, así que búscalo en Google.
Y la otra es hacer un estupendo rodeo (que a veces puede resultar divertido de tan inverosímil), para acabar diciendo:
-Deje ahí su petición de lo que le gustaría saber, y ya luego nuestros expertos se encargaran de adquirir la información que usted necesita ahora mismo, y no dentro de dos meses, así que lo sentimos mucho, pero se va usted a tener que joder.
Todo esto lo digo por una inolvidable experiencia personal. El otro día, de hecho ayer, buscando por internet instrucciones sobre electrodomésticos, ya con la clara intención de encontrar barbaridades que poder comentar por aquí, me topé con una página (www.givemefile.es) que no poseía instrucciones de ningún secador, ¡pero ojo!, porque a pesar de todo tenían el detalle de ofrecerme enviarles una petición, eso sí.

A ver, vamos a ir por partes, pensé en cuanto leí la primera frase. ¿La búsqueda de manual de usuario para---? Uix, uix, uix. Y es que “la búsqueda de manual” no es correcto (sería la búsqueda del manual, o de un manual). Es decir, la oración “la búsqueda de manual de usuario para secadores” nos da a entender que “Manual” es un tipo, y que, como nos dice justamente después, es “de Usuario”.
A partir de aquí, ya vemos que el rollo es una historia de un tío, que nos han colado bien colada mientras buscábamos instrucciones sobre cómo usar un secador. Secador de cabello, Secadora de pelo no puede ser más que una cosa: un estupendo matrimonio que resulta estar muy unidos –por eso cuando se nombra al esposo, automáticamente se nombra a la mujer. Entonces, hasta aquí vemos que un señor (seguramente un detective o algún periodista), llamado Manual de Usuario, está realizando una búsqueda para el matrimonio Secador de cabello y Secadora de pelo, como claramente nos especifica ya en el título de la historieta “La búsqueda de Manual de Usuario para Secador de Cabello, Secadora de pelo[…]”.
Bien, aclarado este primer punto, pasemos a lo que sigue.
“La elección de fabricante”. Uff, aquí ya entramos en un terreno lingüístico muy complejo. “La elección”, esto queda claro: alguien ha elegido algo. ¿Quién? Nos lo dice luego “de Fabricante”. Bien, aquí ya vamos viendo que la gama de personajes se amplia. Entonces tenemos que Fabricante ha elegido algo, ¿qué ha elegido? ¡Pues la búsqueda que hace Manual de Usuario!
¡Pero cuidado! No debemos olvidar que los protagonistas son el matrimonio Secador y Secadora, y por esta razón el autor del relato nos los cita otra vez, a continuación (sin ton ni son, y un poco a su rollo), para que los tengamos presentes a medida que vamos leyendo.

Bien, muy buen comienzo: el autor se dirige directamente a nosotros, para que nos metamos más en la historia. Empieza por situarnos en el espacio (lo que sería el planteamiento del relato, presentación de personajes, que ya hemos visto, y del espacio donde transcurrirá la acción). “Ud. está en la página[…]”, entiendo, el matrimonio tiene una página web (que esperemos que sea mejor que esta) y nosotros estamos en ella, concretamente “en la sección de búsqueda de manual de usuario”. ¡Oh, cielo santo! ¡Qué giro de trama! ¡Qué emoción!
Tenemos que Fabricante, quien seguramente es un empleado de la página web del matrimonio Secador(a), les ha aconsejado a sus jefes investigar sobre un tema, que seguramente trataran posteriormente en dicha web, y estos, vagos como son los jefes, han enviado a buscar información a Manual, un detective muy amable. Y aquí es donde entra dentro de la trama el lector: no sólo estamos en la web, ¡si no que Manual está buscando información sobre nosotros! (“en la sección de búsqueda de Manual de Usuario”). ¡Somos el malo de la película!

Es obvio, que después del gran trabajo que el matrimonio le ha encargado a Manual, éste deberá concluir algo y, dado que la intención inicial del proyecto era un tema para tratar en la web elegido por Fabricante, Manual se verá obligado a encontrar una forma de escribir una instrucciones para dárselas al señor Secador y a la señora Secadora. Pero este asunto tiene una coletilla final: “tiene que elegir el Fabricante”.
¿Elegir? ¿Es que le harán redactar más de unas instrucciones posibles al pobre Manual? ¿Tan cortos y vagos son el señor y la señora Secador(a)? Se ve que sí, así que Fabricante (quien tampoco se libra de demasiado trabajo en este escabroso asunto de investigación sobre nuestra persona), deberá elegir las instrucciones más básicas y simplonas, para que los jefes logren entenderlas con suprema claridad.

Ahora el autor, que es hábil como un lince, añade otra acción más a la trama: Fabricante debe encontrar su dispositivo en el catálogo. En otras palabras, que Fabricante ha perdido su dispositivo y debe ir hasta Catálogo a ver si lo encuentra. ¿Pero qué es eso que Fabricante ha perdido?
Pero antes de contestar a eso, vuelve a introducir un elemento más (¡oh, malvados escritores! ¡Qué forma tan inhumana de hacer sufrir al pobre lector ingenuo!). Y vamos a ir parte por parte, que al ser un texto tan rico en léxico es de difícil comprensión.
“Entonces Manual de Usuario”, es decir, que en cuanto Fabricante parte hacia Catálogo a ver si encuentra su algo perdido, Manual aprovecha para hacer algo. ¿El qué? “probablemente no está en base de datos” (y eso lo sabemos porque nuestro querido matrimonio protagonista le busca y no le encuentra, porque para ellos no está ahí. El detalle casi inadvertido del adverbio probablemente tiene una clara función humorística, pues visto lo visto –que el matrimonio no es demasiado inteligente-, que para ellos Manual no esté en la Base de Datos (que suponemos, es el lugar de donde trabajan en la web, o sea, que el menda se ha escaqueado del curro), no significa del todo que no esté allí. Nunca podemos fiarnos demasiado de la palabra de Secador(a), más cortitos que largos.

A partir de aquí la trama se complica hasta límites inhóspitos.
-Pero Ud. puede…
Sí, sí, ya lo veo. Que aunque Fabricante esté en Catálago, y Manual esté probablmente desaparecido del trabajo y con serias posibilidades de despido, yo puedo dejar mi “petición en la sección de solicitud de archivo”.
Entendemos que Solicitud de Archivo es un policía, y nosotros le pedimos, a través de una petición escrita, que esta gente deje de espiarnos para colgar instrucciones sobre nosotros en su mierda de web. Y esto, dado que somos héroes valientes, lo hacemos a pesar de que los dos responsables de todo el marrón (entiéndase, Fabricante y Manual) hayan huido a la mínima de cambio, para que Solicitud no pueda encarcelarles por acoso a nuestra intimidad.

A partir de aquí, que ya es el desenlace (siempre abierto, para una posible saga de esta interesante historieta), podemos leer la carta de respuesta de Solicitud, el policía bueno.
-Nuestros expertos encontrarán el archivo Manual instrucciones…”
Y a pesar de la falta de conectores en la frase, ¡el autor es tan bueno que le entendemos igual! Los detectives especiales de la policía han sido mandados a buscar ese archivo que Manual escribió tiempo atrás, las instrucciones de cómo escribir sobre nuestra vida en su web para el matrimonio jefe (instrucciones que, recordemos, debía revistar Fabricante), y así tener pruebas de su acoso hacía nuestra persona y poder encerrarles.
¿Pero somos los únicos interesados en la detención de estos dos villanos? ¡Y la respuesta es no!
-Necesario para Secador de cabello, Secadora de pelo”
¡Ah! ¡Ya se ha descubierto el pastel! El matrimonio no era tan idiota como nos ha hecho creer el admirable autor hasta ahora, ya en el clímax final, sino que ahora inculpan de todo el acoso a dos de sus trabajadores, haciendo necesario para ellos que los detengan, y poder salvar su propio trasero.
O esa es la versión que quieren hacer creer a la pobre policía, pues sus intenciones para Manual son otras bien distintas.
-Y agregarán Manual de Usuario a base de datos después de avisarle por email.
Es decir, que una vez la policía encuentre a Manual, este cruel matrimonio le devolverá a su encubierto trabajo, ¡posiblemente esclavizándolo! Eso sí, nos avisaran por mail, porque de no ser así nunca podríamos conocer el final de esta apasionante historia, y eso sería peor que tener que ver la filmografía de Edward Wood entera (¡y del tirón!).

Y aquí el chiste final: la foto. ¿Es un secador? (que, si recordamos al principio de todo del post, vemos que era del electrodoméstico sobre el que se me ocurrió buscar instrucciones), no, no es un secador. No tiene nada que ver con un secador. ¡Es una maquinilla de afeitar!
Genial, genial. Givemefile no me habéis ayudado a saber cómo usar un secador, pero me he reído mucho con vosotros.
P.D.: No, no he caído en vuestro mensaje subliminal por un mundo sin pelo. ¡No me voy a secar la cabeza con una maquinilla de afeitar! ¡Me encanta tener el pelo largo, gracias!
 ©TIMOTHY

04 febrero 2010

Subjetividad, Bella Subjetividad 007

 
 Tanto tabú en la sociedad;

 
 
tantas medias caras, tanta hipocresía;

 
 

tantísimos anzuelos que nos intentan hacer morder.

 
  

Pero siguen siendo tantos
los sueños
que siempre quedan por alcanzar... 

©TIMOTHY

03 febrero 2010

¡Como mola! (otra de Manolito)

Somos Dioses. Amos del destino (bueno, de nuestro destino). Príncipes de la utopía. Caballeros del futuro. Amantes de la decisión. Somos la ostia, joder.
El caso es que, desde mi rollo esceptico, creo que no está demasiado claro que la realidad exista -en plan exterior, físico y todo eso, o incluso que no exista a secas, porque, que yo sepa, la realidad no piensa. Así que voy a (intentar) explicar mi teoría partiendo de pequeñas citas de Nietzsche (porque sí), y de un pupurri de ideas de Platón, Aristóteles, Descartes y nuestro queridísimo Hume (porque, aunque voy de enterada, es todo una tapadera de soberbia para tapar mi humillante ignorancia).

¡Tú, gran astro! ¡Cuál sería tu fortuna si no tuvieses a aquellos a quienes iluminas!
[Así habló Zaratustra,1.]
Esta es la primera idea a tener en cuenta, para entendernos bien. Si una cosa, y me refiero a cosa material, un perro por ejemplo, no es observado por nadie, ¿en ese momento existe? Podríamos rebatirlo con el cógito, suponiendo que el perro pensase, y suponiendo también que lo hiciese Descartes. El caso es que, ¿y una pierda? ¿Existe si nadie la observa? Yo, personalmente, creo que sí. O que no. O que si. La verdad es que no tengo una opinión clara al respecto..., pero lo que si tengo claro es que las ideas abstractas sólo existen en nuestro tarro (la belleza por ejemplo), entonces tenemos que, si nadie mira "algo bonito", la belleza de ese "algo" no existe. Y, en consequencia, si nosotros (que somos quienes al mirar el "algo" aportamos la belleza y lo nombramos "algo bello") no existiesemos, la belleza tampoco existiría. Y así con todas las ideas más abstractas (que, casualmente, suelen ser las más entretenidas e interesantes). El amor, la amistad, el respeto, el bien, la belleza, el arte, etcétera.
En este punto gozo del efusivo (entiéndase "efusivo" como un sentimiento y ja ja) apoyo de Hume, que no Hume del mío. Lo cual vemos, por ejemplo, en su Tratado de la naturaleza humana cuando, intentando justificar que "la idea de bien" se rige por los sentimientos humanos, nos cuela un rollo sobre la belleza: [...]"Pero si les preguntaseis por la posición y descripción de su belleza, responderian de inmediato que la belleza no está en ninguna de las partes o miembros de una columna, sino que es el resultado del conjunto de estos, cuando esta complicada figura se presenta ante una mente inteligente, capaz de tener tan refinadas sensaciones".
También Platón, en su fantástico dualismo frenético (y casi enfermizo), me da algo de razón: si las ideas restan en el alma, y nos atrevemos a mal entender alma como humano (porque aunque Platón veía el cuerpo como la prisión más oscura del alma, debemos admitir que sin éste el alma nunca aplicaría las ideas aprendidas a las cosas del mundo sensible), entonces vemos que sin humano no hay ideas, y volvemos otra vez a lo mismo. Circular, circular. Sin una mente inteligente no hay ideas inteligentes (y si, reconozco que en esta última oración me he atrevido a parafrasear a Hume, que siempre es más fácil que pensar por uno mismo, la verdad).
Y a pesar de que soy perfectamente consciente de que al principio de este pésimo "artículo" he afirmado que me limitaría a "demostrar" la posible no-existencia de la realidad, acabo de decidir (con un criterio poco convincente), que resulta más interesante para el lector, y más estimulante para mi, alabar a Hume (y con esto quiero decir, para ser más exactos, hablar sobre mi teoría de los sentimientos como motivación superior del ser humano, muy por encima de la razón).
El caso es que siempre, desde Platón (que siempre queda bien nombrarle), vemos que se le da a la razón un prestigio superior al de los sentimientos, e incluso, en ocasiones, se desprestiga los sentimientos y se les ve como algo malo que debemos controlar (siguiendo con Platón podemos ejemplificar esta última afirmación). Entonces llega el segundo trimestre y llegamos a Hume, y yo me siento mucho más segura de mi teoría a favor de los sentimientos.
¿Y si lo que deberíamos controlar y reprimir es la razón y nos los senitmientos? Es decir, la razón es cultural, es algo aprendido (hasta aquí supongo que todos estaremos deacuerdo, y si no es así, qué más da); por contra, los sentimientos son puros y únicos y, fascinantemente, acostumbran a ser universales. Sí, sí, reconozco y apoyo que un sentimiento (por ejemplo, y volviendo a Hume, el asco hacia el asesinato) puede venir dado, al igual que la razón, por un fenómeno cultural, pero aquí no está tan marcada esta influencia.
¿Qué quiero decir con esto? No lo sé. Para Platón esto, en mi, sería una intuición de esas tan chulis, porque sé que lo sé, pero no sé ni cómo ni nada (y me veo obligada a señalar lo divertido de saber algo "con total certeza" sin saber cómo ni cómo demostrarlo).
Conclusión es algo de lo que carece (por completo) este escrito, pero sí tiene un mensaje: más sentir y menos pensar, coño, que si el amor moviera el mundo, y no la razón (olvidemos por un instante que quien mueve el cotarro es la avaricia y el interés), este rollo iría mejor.


P.D.: Que fascinante me resulta el abuso casi insultante de las subordinadas, ya sean coordinadas, adverstavias, yuxtapuestas o adverbiales, que siempre dan un toque cómico y cervantino al escrito en cuestión, y digo cervantino porque Cervantes es el maestro subordinado español, en mi opinión claro, y dicho esto, tal vez le haga un favor al lector si dejara ya de subordinar y me dignase a dormir un rato, sin molestar a nadie.
©TIMOTHY

02 febrero 2010

Txus (que tío tan raro)

Me hace gracia la gente que taxa de ignorante a otra gente por actuar exactamente igual que ellos. Y lo digo por algo (que ya voy superando la manía de hablar por hablar); el otro día, en clase de religión, estabamos repasando el Nuevo Testamento -la vida de Jesús (Txus a partir de ahora)- a través de la iconografía de nosequé iglesia. El caso es que, llegados al punto donde Txus sube el alma de su madre al cielo, una chica, llamémosle Andrómeda, saltó exaltadísima con réplicas de lo inverosímil que le resultaba aquella historia.
-¡Pero cómo alguien se va a creer eso! Que se lleva el alma de su madre al cielo, tss, la gente se lo cree todo -decía, con un tono de voz cercano a la de un energúmeno.
Partiendo de estas impertinencias iniciales, defendió la tan válida teoría de Txus como un ser extraterrestre -de ahí su capacidad curativa y su resucitación, decía-, y que, claro está, Txus no ascendió al cielo por obra divina, sino porque una nave espacial (un ovni, para entendernos), vino a buscarle. Des de luego, Andrómeda nos asegura que ella ha contrastado fuentes tras leer muchos y muchos documentos sobre el tema. Como pequeño anexo añadiré que también hizo referencia a las tres conocidas clases de extraterrestres que habitan entre nosotros (sí, sí, "habitan", en tiempo presente), unos buenos, otros malos y otros de forma humana -si no entendí mal o si mi memoria no me falla.
Pero el tema es que, dejando de lado la evidencia de que, suponiendo que eso fuese cierto, ninguna organización de inteligencia de ningún país (ni siquiera del nuestro) dejaría que se filtrase tal información, dejando de lado esto, el tema es (como decía antes de incorporar molestas suborninadas a esta oración sin final) que es tan inverosímil que Txus curase por obra de Dios que por ser un ser de otra Tierra.
-¡Ignorantes! ¡Ignorantes! ¡Vosotros sois los típicos individuos que se creen todo lo que les dicen! -chillaba.
A ver Adrómeda, a ver querida; "nosotros", ese global al que te referias en aquella clase, somos agnósticos, pero asumiendo que fuesemos católicos apostólicos romanos y nos tragásemos absolutamente todo lo que la Iglesia dice, no deja de ser menos cierto que tu haces exactamente lo mismo "con tus fuente extraterrestre contrastadas", ¿verdad?
¡Un poco de porfavor hombre!, que ya somos todos mayorcitos. ¿Qué es eso de taxar de algo a alguien sin más? Por taxar algo, pá pasar el rato. Bien, bien, pero no le des argumentos al enemigo (que en este caso, vengo siendo yo y mi moletado orgullo teologista), porque el contraste que has hecho entre fuente y fuente podríamos dejarlo sumergido a un segundo plano (ja ja para aquellos que pillen el juego de palabras, y les haga gracia).
Por mi parte, yo tengo clarísimo que nadie curó a nadie ni nadie resucitó, pero como amante de la teología (lo que no incluye ser creiente), digo que todo eso son metáforas, cuentecillos con mensaje que se les llama, para dar a entender algo. Pero la gente hace cosas raras, como interpretar la Bílbia en sentido literal. Me pregunto qué pasaría si ahora me diese a mi por creerme y predicar a viva voz el rollo de la fábula de la tortuga y la liebre (ja ja de nuevo).
Lo que quiero decir, si es que quiero decir algo, es que debemos ir con mucho cuidado con aquello en lo que creemos, porque está claro que va a mover nuestra vida.

Y para acabar, sólo decir, que yo creo en un agujero negro en el techo de mi cuarto, que lleva al paraíso del polvo, y es de ahí de donde se cuela, día a día, noche a noche. Pero claro, hasta que no tenga las fuentes suficientemente bien contrastadas, nada de chillarle a nadie en clase, gracias.
©TIMOTHY
Volvía a tener el mismo sueño.
Abre los ojos y mira hacia arriba, ve el cielo transformado en un espejo que refleja el patio donde está sentada. La luz solar nace en todos los horizontes, pero ni rastro del astro Sol. Baja la mirada hacia el frente. El olivo sonríe y conversa con los abetos tranquilamente, hablan del nuevo nacimiento de un hada de jardín, esas hadas diminutas que cuidan de las plantas y pintan las flores de distintos colores. La nueva hada todavía no tiene alas, pero ya le están creciendo el pelo dorado y los pies de cristal azul, y se le están abriendo los ojos ciegos de plata.
Ella se sonríe al escuchar la conversación, le parece divertida. El olivo tiene una voz melosa que empalaga la purpurina que flota en el aire y se pega a él.
En las cinco sillas de la mesa que ella no está ocupando, descubre a cinco elfos, todos desnudos y con un toque de magia efímera.
Era exactamente el mismo sueño otra vez.

-¿Que por qué tendemos a soñar con fantasía? Jolin Emma, pues porque son sueños.


©TIMOTHY