29 marzo 2010

Publicidad (que no vende)

Éste no me parece un buen reclamo publicitario. ¿Un león con el pelo liso para anunciar un champú? ¿Qué significa eso? Sólo hay dos alternativas posibles, o que el fotografo es un temerario que le ha lavado la cabeza a un león o que esta imagen está lograda a través de photoshop.
En el primer caso, ¿por qué? ¿Por qué un hombre, para hacer un anuncio de champú, arriesga su vida frotándole el cráneo a un león? ¿Es un mensaje subliminal? ¿Una comparación metafórica entre el futuro cliente y ese animal, el gran Rey de la Selva? No es demasiado buen método comparar a la clientela con un animal sudoroso, y seguramente con le pelo más enrredado, sucio y rasposo del mundo.
En el segundo caso, si esta imagen está hecha por photoshop, ¿qué debemos pensar? ¿Qué lo han hecho por photoshop para ocultar los resultados reales del uso de Timotei?
Sea como sea, no entiendo por qué sacan a un león para un anuncio de champú humano. ¿En los anuncios de champú para leones sacan a una tía muy, muy despeinada?




Aquí otro anuncio que me ha llamado la atención. Estoy harta de ver en la mayoría de bares, de museos, de tiendas, que no pueden entrar perros, y lo entiendo. Pero lo que no había visto nunca, es un anuncio como este que nos ocupa. Y no logro entenderlo, por mucho que me esfuerze. Ya me cuesta de entender que eso se haga en la ínitimidad, ¿pero quién se ha dedicado a ir enculando a su perro en lugares públicos como para que tengan que hacer una señal que lo prohiba expresamente?








Y por último, un anuncio de fantasía. ¿Maridos por horas? ¿Maridos por horas que arreglen algo de la casa? ¿Maridos que arreglen algo? Bueno, bueno, ahí está el chiste.

La droga está de moda. La fotografía en blanco y negro, también.

Gilbert Garcin es un tío que es francés. Y es un francés que es fotógrafo. Y es un fotógrafo que es un crack. Normalmente, sus composiciones tienen moraleja ética y suelen ser en blanco y negro, y a mi -personalmente- su trabajo me parece increíble, muy bueno. No obstante, me veo en la obligación de puntualizar algo, y es que hay una fotografía de Garcin que me ha dejado un poco inquieta.
 Bien, hasta aquí todo parece normal, no hay nada que pueda alterarme. Ahora, fijémonos bien, ¿qué es ese cruce entre perro de pie y niño pequeño que hay dentro del cuadro? ¿Y por qué está ahí? ¡Y lo más imporante!, ¿qué es esa extremidad con forma fálica que le sobresale del cuerpo de una manera rígida y erecta? ¡Oh, no!, ¿estará aguantando un palo entre las piernas?


Cambiando de tema -o haciéndolo ver-, Garcin me encanta. No soy, ni muchísimo menos, una entendida en fotografía, pero si que noto que ahora hay una nueva moda flotando entre nosotros: la fotografía. Y en concreto la que es del rollo antiguete en blanco y negro. Pues tengo una noticia: no de todas las cosas se puede sacar siempre arte, y menos no cualquier personaca.


Gilbert Garcin:





















































































































Musin Yohan:

















(Musin Yohan es un fotógrazo de Nueva Zelanda que domina, domina el tema: http://www.funtasticus.com/2008/03/14/musin-yohans-amazing-photography/ )

21 marzo 2010

EQUUS, Peter Shaffer


Peter Shaffer, hermano gemelo del guionista Anthony Shaffer, escribió EQUUS tras ser informado sobre una noticia e imaginar cómo se había llegado a ese punto. Equus trata sobre la historia de Alan Strang, y del por qué este tranquilo chico de diecisiete años ciega a seis caballos, sin motivos aparentes.
Personalmente, nunca me ha gustado demasiado leer teatro, pero Equus parece haber roto todos mis esquemas, y es que llevo una semana pensando en leerme esta obra -ahora, por fin, ya me la he leído. Todo comenzó cuando  Radcliffe (nuestro querído Harry Potter) interpretó a Strong en una adaptación de Equus, en el 2007. Radcliffe salió desnudo en el escenario, como exige el drama, y en el R.U. se lió un pitote inmenso: no puede salir desnudo, es un ejemplo para nuestros hijos (Harry Potter); ¡nunca más llevaré a mis hijos a ver sus películas! Bien, dejando de lado (mal que me pese) mi opinión sobre esa opinión, debo reconocer que esto me llevó a pensar si hay obra teatral tan buena como para que sea indispensable un desnudo sobre el escenario. La respuesta es sí -obviamente-; sí cuando ese desnudo transmite algo y es una clave fundamental (Equus es un gran ejemplo).
Ahora, conociendo mi prehistoria antes de tener Equus entre mis manos, pasemos a hablar de la obra en sí misma. Es entretenida, interesante, emotiva y tiene un toque de algo que me ha dejado sinceramente fascinada. La veneración que Alan Strang profesa hacia su Dios Equus es increíble; es una emoción tan vívida, tan fuerte y humana que resulta imposible no sentirla, e incluso entenderla. 
El regustillo de boca que me ha dejado Equus... podríamos decir que es el sabor de la envidia de una persona normal por la pasión desenfrenada de un loco. Cuando lees la intensidad con la que Alan Strang vive lo que vive y hace lo que hace, sientes una profunda envidia, con aroma de patetiquismo. 
Genial, genial.

4.99 (periódico) estrellas /de cinco, de entiende.

28 febrero 2010

Errores.

Me hace gracia que yo deba pagar por los errores de mis padres. O por los de mis hermanos. O mis amigos por los míos. 
Me hace gracia la necesidad inapagable de la gente de clasificar a las personas entre buenas o malas. Queridos, el gris también existe.
Me hace gracia que me taxen de algo porque he oído que o parece que, ¿nos conocemos de algo? ¿No? Pues te callas, mongólico.
Me hace gracia que la gente se crea con todo el derecho del mundo a opinar sobre tu vida, juzgar tus acciones y castigar tus errores (eso sí, casualmente nos acostumbramos a olvidar de alagar los méritos).
Me hace gracia que se me perdone pero no se olvide en lo que a mi respecta, mientras se es tan amigo de otras personas que han hecho lo mismo, o algo peor. No, no, pero esto es diferente...
Me hace gracia que la gente tenga prejuicios absurdos de los que ellos mismos forman parte, pero se autoexcluyen, que siempre resulta más fácil que pensar y dejar de ser un prejuicioso de mierda.
Me hace gracia que la gente insulte o ataque basándose en aspectos de seres queridos, porque del "contrincante" no pueden criticar nada. Bien, ¿pues entonces qué estamos haciendo? A parte del ridículo, digo.
Me hace gracia que se nos utilize y manipule. "Enseñanza secundaria obligatoria" porque el analfabetismo es una aberración que deberíamos exterminar... Genial, pero aquí se paga hasta para examinarte en selectividad.
Me hace gracia que se vaya de supermegaprogresista, y tu amigo que folla mucho sea el putísimo amo, y tu amiga que folla mucho siga siendo la zorra del pueblo.

Me hacen gracia muchas cosas pero, fijate bien; no me río. 
©TIMOTHY


25 febrero 2010


Es curiosio darse cuenta de como todas las generaciones tienen sus anécdotas comunes, sus pasatiempos y diversiones específicas. Star Wars, quizás, fue la primera saga que marcó a toda una generación; Son Goku, de Dragon Ball, también es un personaje mítico que acompañó muchas infancias; pero mi generación, la del 91, ha crecido con Harry Potter, ese niño flacucho e indefenso, de ojos verdes y gafas redondas, que resultó ser mago.
Todavía recuerdo la primera vez que oí hablar de Harry Potter, fue durante las navidades de mis once años, cuando el tío me cagó el segundo libro de la saga, Harry Potter y la cámara secreta. Tardé menos de dos semanas en leermelo, y luego vi la primera película, y me obligué a leerme también el primer libro. Me quedé enamorada. Sobra decir que en cuanto fueron saliendo los siguientes volumenes los fui deborando como si en ello me fuese la vida. Pero lo curioso es que yo, y mi generación en general, hemos crecido con esos personajes. Cuando yo tenía once años, Potter tenía once años; y así sucesivamente. Como anécdota añadiré que aún me río al recordarme a mi misma sentada en la puerta de mi casa, con once años de edad, convencidísima de que, en cualquier momento, divisaría una lechuza en el horizonte, volando hacia mi, para traerme una carta de Hogwarts, el famoso colegio ingles de magia y hechiceria. También Rowling creció con nosotros en su manera de escribir la saga.
Sin embargo, y aunque es obvio que el mundo de Potter me fascina, no puedo dejar de sentirme defraudada por el pésimo tratamiento que se le ha dado. Y no me refiero solamente a los guiones de adaptación cinematográfica, que de tan enfocados que están a un público concreto se olvidan de plasmar la esencia que contiene la saga. Me refiero, más que nada, al poco jugo que Rowling ha decidido darle a sus personajes.
Me explico: Harry Potter, como ya he insinuado, está dirigido a un público joven, adolescente, y tal vez sea por eso que la autora omite las tramas más fascinantes que ella misma ha creado. No entiendo como no ha explotado más toda la historia de Draco Malfoy -que, recordemos, es un niño que ha sido sometido a una educación muy específica y que ha ido repitiendo las ideas y palabras de su padre, hasta tal punto de cometer el mayor error de su vida, del que se arrepentirá a la corta edad de dieciseis años, justo cuando tome conciencia de que ya no hay marcha atrás. Porque sí, realmente es el tratamiento que se le da a Draco Malfoy lo que más me indigna de Harry Potter.
Por otro lado, y a pesar de a quien van o no enfocados los libros, Potter no son unas novelas para adolescentes, ni mucho menos para niños. En Potter se tratan temas tan horribles y reales como la guerra, las discriminaciones, las traiciones, la amistad, la trotura, el abuso, el chantaje, la lucha interna entre el bien y el mal y, sobretodas las cosas, la corrupción que dan el poder y las ganas de adquirirlo, a la par que el sentimiento de inferioridad respecto a los demás que muchas personas sentimos a lo largo de nuestra vida. Es una saga realmente profunda a la que se le ha sacado poco partido -aunque soy perfectamente consciente de que Rowling la ha creado, y a gusto de Rowling será escrito y publicitado-, pero no puedo evitar sentirme un poco engañada.
Para mi, Potter era una bíblia (nunca al nivel de el caballero de la armadura oxidada, pero eso es un tema aparte). Un conjunto de metáforas exquisitas que nos dejaban aprender de la mano de nuestro héroe favorito (o antihéroe en el caso de Snape o Malfoy), pero que, al final, acaba perdiéndose en las nimiedades de lo bueno que es el protagonista, y olvidandose de la importancia de plasmar sobre el papel las guerras y desgracias interiores de algunos de los personajes secundarios mejor logrados.
Tampoco es que tenga mucho más que criticarle a esta autora, pero me duele ver como una saga esplendida, con un mundo nuevo y personajes reales, se ha visto en decadencia hasta terminar convertida en un fenómeno de masasº.


ºCuando digo fenómeno de masas no me quejo de la fama de Harry Potter, si no del gusto ágrio que se me queda en la boca cuando pienso (y tal vez alucino) que al final, tras tantísimo éxito, ya se escribía pensando en eso, en el éxito que debía seguir teniendo.
©TIMOTHY